De la crisis democrática y la urgencia de renovación, ¿hacia dónde va 2015? (1era parte)

De la crisis democrática y la urgencia de renovación, ¿hacia dónde va 2015? (1era parte)

Las elecciones en Jalisco y en todo México a efectuarse en el presente año, suponen ser diferentes en varios aspectos. Debido a las reformas político-electorales que fueron aprobadas el año pasado, las reglas del juego cambian. Es por eso que resulta pertinente esbozar un panorama que esclarezca la motivación de dichas reformas, así como los cambios que pretenden generarse con ellas.

En el presente artículo, divido en dos partes, me propondré a hablar sobre las reformas, así como dar a conocer el panorama electoral concretamente del Estado de Jalisco. Bajo esta premisa, resulta pertinente cuestionarse; ¿En qué serán diferentes estas elecciones?, ¿Cuáles son las reglas del juego?, ¿Cómo percibe  a los políticos la sociedad tapatía? Estas son algunas de las preguntas a las cuales buscaré dar respuesta.

Las elecciones en México buscan fundamentalmente modificar la relación de los partidos políticos hacia los ciudadanos, es por eso que resulta imprescindible esbozar un panorama claro sobre lo que acontece en el Estado de Jalisco. Para la realización de dicho diagnostico utilizaré como herramienta la “Encuesta de percepción ciudadana sobre calidad de vida” del Observatorio Ciudadano Jalisco Como Vamos, cuya área de acción es el Área Metropolitana de Guadalajara y el Estado de Jalisco en su conjunto.

Nuevas reglas y nuevo instituto

Entre los principales cambios a la legislación actual están la transformación del IFE en el Instituto Nacional Electoral (INE). Según el INE estas elecciones serán la más complejas y concurridas en México, ya que la lista nominal se conformó por 81 millones 670 mil ciudadanos que cuentan con su credencial para votar, con corte el 15 de enero, mientras que el padrón electoral tiene 87  millones 444 mil 710 registro de personas inscritas.

Este año habrá elecciones en México en 17 entidades: en nueve se elegirán gobernadores, en el Distrito Federal 16 delegados y la renovación de la Asamblea Legislativa, y en 6 entidades 887 presidentes municipales. Asimismo, como cada tres años, se renovará la Cámara de Diputados Federal y en seis entidades el Congreso Local.

Primeramente, es importante mencionar que la reforma política aprobada en 2014 pretende lograr una competencia electoral más estricta y, a su vez, que los ciudadanos sientan certidumbre a la hora de emitir su voto, perciban un sistema más equitativo y transparente, imparcialidad en los órganos electorales, certeza de que ocurrirán sanciones si se cometen faltas.

Surge una nueva ley electoral y con esto desaparece este año el Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales (COFIPE) y aparece la Ley general de Instituciones y Procedimientos Electorales (LEGIPE). Esta ley cambia en esencia y de forma importante la manera en la que se fiscalizaran las campañas. Los partidos políticos deberán rendir cuentas sobre sus mecanismos de ingresos y egresos durante las campañas electorales así como recibir sanciones administrativas correspondientes en caso de no cumplir con la ley.

La motivación de los cambios constitucionales es fundamentalmente el fortalecimiento de nuestras instituciones con el objetivo de generar más participación y que ésta sea mucho más inclusiva y respetada. Las cifras de los últimos años no revelan un panorama muy alentador; en 2003 solo 42% votó y en el año 2009 así como en 2012 45%.  Los ciudadanos han demostrado, cada vez con mayor énfasis, un rechazo hacia sus instituciones.

La participación política en Jalisco

En el caso del Estado de Jalisco los tapatíos han demostrado un claro rechazo hacia la política en general que ha ido incrementando con el tiempo. Según la encuesta 2014 de Jalisco Como Vamos a los tapatíos les interesa muy poco la política. Dicha encuesta revela que la mayoría de los entrevistados externaron que no participan en organizaciones de ningún tipo, y el 70% reveló que la acción política que está más dispuesto a poner en práctica es el voto.

Según el Informe País presentado en 2014 por el Instituto Nacional Electoral (INE) sobre la calidad de la ciudadanía en México, la poca participación se debe principalmente a dos factores: el primero de ellos  las crecientes desigualdades sociales en el país. Éstas han provocado una exclusión que genera una fuerte ruptura con la propia comunidad y por ende, con su sentido de pertenencia. La consecuencia es una enajenación al sistema político y por tanto, niveles elevados de abstencionismo.

La encuesta de Jalisco Cómo Vamos revela que la mayoría de los tapatíos no participa en la resolución de los problemas de su comunidad principalmente porque dicen que entre ellos no logran ponerse de acuerdo y lo que más interesa a cada uno es resolver sus propios problemas de forma individual. Casi la mayoría de los que son mayores de edad en el Área Metropolitana de Guadalajara comenta que lo que puede ayudar a mejorar su comunidad es el respeto.

Aunado a esto, el segundo factor es la desacreditación al sistema político, principalmente hacia los partidos políticos. El ciudadano se siente cada vez más alejado de sus gobernantes y no representado por ellos, lo que tiene como consecuencia una alarmante crisis de gobernabilidad.

Los tapatíos están mayormente insatisfechos con sus gobiernos y se demuestra que hay una estrecha correlación entre la insatisfacción y los que perciben su calidad de vida como más baja. El problema se concretiza cuando mencionan que los servicios públicos que reciben son desfavorables. Según esta misma encuesta el porcentaje de aprobación para los alcaldes es de 44% y solo el 41% aprueba algo al actual gobernador.

Las personas no confían ni en el Congreso ni en sus jueces. Para los tapatíos un buen gobierno es aquel que logra mantener estable la economía y erradicar la inseguridad, aspectos que claramente el gobierno en turno no está atendiendo.

La mitad de los tapatíos considera que vivir en su ciudad es inseguro, la encuesta de Jalisco Como Vamos informa que 3.7 de 7 es el nivel de satisfacción de los tapatíos con la seguridad que le brindan. Más de la mitad de la población siente amenaza hacia sus personas por los problemas de criminalidad y violencia. Asimismo, resulta alarmante el hecho de que 16% de los tapatíos afirmó que en caso de que la autoridad no respondiera ante una denuncia de delito tomaría justicia por cuenta propia.

La consecuencia es que los ciudadanos, por no sentirse representados o no tener un sentido de pertenencia, no salen a las calles a votar. Por tanto, llegan al poder gobernantes con poca o nula legitimidad y esto propicia que se continúe con un sentimiento de exclusión introducida en un sistema con el cual no se identifica. Es esencial pues, que los candidatos que pretendan buscar un cargo público en el Estado de Jalisco, atiendan a aspectos como la seguridad, economía, empleo y servicios públicos.

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Airée Coronado

Airée Coronado

Estudiante de Ciencias Políticas y Gestión Pública en el ITESO y colaboradora en Jalisco Cómo Vamos.

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