Lo que la gente opina importa, aquí o en Grecia

Lo que la gente opina importa, aquí o en Grecia

Con el fin de mantener la vigencia de uno de los símbolos más altos de humanidad, ponerse en los zapatos del otro y de la otra, el mecanismo que muchos siguen es verbal: afirman ser quien sufre (injusticia, dolor, exacciones, violencia); por ejemplo: todos somos Ayotzinapa. El mensaje para quienes perpetran la injusticia, las exacciones, a para quienes provocan el dolor y la violencia, es: lo que hacen a unos nos lo hacen a todos.

Lo mejor de una aseveración así no es su valor simbólico, sino que encierra una verdad: algo de nuestro ser perdemos cuando alguien padece, lo que sea. O dicho de manera pragmática: basta que uno o una sufran para que nuestra felicidad, nuestros orgullos y logros dejen de ser plenos.

Parece una desmesura. Por lo pronto, por el bien de una inmensa mayoría que es pobre, que no goza de libertades y que no puede disfrutar de sus derechos básicos, debemos verlo así, sentirlo así.

Con lo anterior en mente, ahora el relato. Había una vez un país feliz, tenaz en la historia, llamado Grecia. Como todos los países que tienen una economía, Grecia quería Más, su gente quería Más y claro, como en todos los países en los que ciertos modos de la economía se han impuesto, no faltaron lo que dijeron: les daremos ese Más, aunque nadie escuchó lo que murmuraron para sí mismos: pero primero a nosotros. Y ándale que se ponen a pedir prestado a nombre de Grecia, y lo peor: a nombre de la totalidad de los griegos habidos y por haber. Y ándale que los que prestarían, viendo la posibilidad de que ellos tuvieran su dosis de Más, dijeron: no se diga otra cosa, muchachos, ¿cuánto necesitan? Era un contento mirar como expedían cheques y cuanto Más de oropel se derramaba para muchos.

Claro, no hay Más que no tenga su Menos, pero esto nadie se lo había dicho a Grecia, a los millones de griegos; y por increíble que parezca, ninguno se detuvo a preguntar: oigan, ¿a quién le avisaron de los créditos que contrataron, y cómo, con qué pagaremos ese Más? Para cuando se dieron cuenta, del pordiosero ateniense más miserable, pasando por la estudiante más destacada, la señora consciente de sus necesidades apremiantes y el rico armador de barcos, el dueño de islas de ensueño y hasta la Iglesia Ortodoxa, todos, debían la cantidad de dinero con más ceros a la derecha que se podían imaginar.

En Grecia, del Más ya ni quien se acordara. El Menos comenzó a ser el centro de atención. Dicen los que les prestaron, que para no entrar en detalles llamaremos según su apodo: Troika, que llegó la hora de abonar. Cómo no, dice Grecia, nomás que con qué, no tenemos semejante cantidad de dinero. Cosa que la Troika sabe bien, como dice saber muchas otras cosas, por ejemplo, que si los griegos pagaran más impuestos, si renunciaran a varios de sus privilegios, como las pensiones, si se jubilaran más viejos y despidieran a muchos de los que trabajan en el gobierno, les alcanzaría, o de perdida, con semejantes sacrificios, la Troika les seguiría prestando, no para que volvieran a tener Más, sino para que el Menos se ensañe resulte no tan áspero.

Sólo que los nuevos gobernantes de Grecia no lo ven tan simple y no quieren someter a sus gobernados a sacrificios que nadie les había advertido estaban en el horizonte. Por lo que respondieron a la Troika: vamos a consultar con las griegas y con los griegos qué quieren hacer y entonces comentamos sus recomendaciones.

El próximo domingo 5, deberán responder a la siguiente pregunta:

“¿Debe ser aceptado el plan que fue propuesto por la Comisión Europea (CE), el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional (FMI) en el Eurogrupo del 25-6-2015 y compuesta por dos partes que constituyen su propuesta unificada? El primer documento se titula ‘Reformas para completar el programa en curso y más allá’ y el segundo, ‘Análisis preeliminar de la sostenibilidad de la deuda’ “*.

Sí o No

El impacto de la decisión de los griegos demostrará que sí, que todos somos ellos: la economía del mundo se cimbrará ante su toma de postura, pero sobre todo: el modo de decidir respecto a la vida de la mayoría podría estar en vilo, por lo que quizá no sólo sea un reflejo ético afirmarnos griegos, sino un mecanismo universal para variar la toma de decisiones que nos afectan y de paso el sistema económico.

Entonces, si todos nos asumimos griegos y si pudiéramos participar en su referéndum, ¿cuál sería el sentido de nuestro voto?

“¿Cuánto nos costó la creación de la ciencia occidental, desde la física, hasta la medicina, pasando por le economía o el derecho? Nada, nos la regalaron los griegos.

¿Cuánto nos costó la base de la filosofía contemporánea y el planteamiento de la democracia? Nada, nos las regalaron los griegos.

¿Cuánto nos costó la idea de los Juegos Olímpicos, o una de las mayores mitologías de la historia, o una de las bases esenciales de la literatura? Nada, nos la regalaron los griegos.

¿Qué deben hacer los griegos? ¿Pagar sus deudas ante las instituciones financieras, aún a costa de sus derechos sociales más elementales?”

Ignacio Román Morales

Si deseas seguir leyendo sobre la situación de la deuda griega y el referéndum: 

Grecia, una opción de salida, por Jorge Eduardo Navarrete (publicado en La Jornada)
Grecia y el juego del precipicio, por Enrique Toussaint (publicado en El Informador)
Grecia, al borde, por Paul Krugman (publicado en El País)
Una breve historia de la deuda griega, por Antonis Diniakos y Giannis Androulidakis  (publicado en Vice)
Sobre Grecia y la UE, por James K. Galbraith (publicado en Sin Permiso)
La propuesta final de Grecia para poner fin a la crisis: Mi intervención en la reunión del Eurogrupo del viernes, por Yanis Varoufakis (publicado en Sin Permiso)
Augusto Chacón Benavides

Augusto Chacón Benavides

Director ejecutivo de Jalisco Cómo Vamos y editorialista en Milenio, Radio UdeG y Canal 44. Fue director de la Fundación Ecológica Selva Negra de 2002 a 2013 y director del CEDUCA UdeG de1995 a 2001.

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Augusto Chacón Benavides
Director ejecutivo de Jalisco Cómo Vamos y editorialista en Milenio, Radio UdeG y Canal 44. Fue director de la Fundación Ecológica Selva Negra de 2002 a 2013 y director del CEDUCA UdeG de1995 a 2001.

3 Comentarios

  1. Bruno Fdez Luna 2 años hace

    Vemos con mucha expectativa como una sociedad se articula para decirle que no al brazo malévolo del FMI.

  2. Bernardo Masini 2 años hace

    ¡Estupendo ejercicio! Felicidades por la idea y por su trabajo, amigos de JCV.

  3. Román Munguía Huato 2 años hace

    ¡Voto NO!
    ¡Solidaridad con el pueblo trabajador helénico!

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