Calidad de vida: imaginario e instrumentación de políticas

Calidad de vida: imaginario e instrumentación de políticas

Entre desear el cambio de nuestras ciudades e instrumentarlo existe una gran distancia. Jalisco Cómo Vamos se ha planteado éste enorme objetivo y su esfuerzo ha sido considerable.

Tamaño propósito también lo comparte con la Red Latinoamericana por Ciudades y Territorios Justos, Democráticos y Sustentables. Sus objetivos son amplios y profundos. Para cumplirlos se requiere trabajar con actores, condiciones, estrategias, y un sinfín de eventualidades que a diario se confrontan y que de alguna manera reproducen lo que somos.

Se trata de una apuesta por el diálogo, un pretexto para hablar de quiénes somos y cómo nos percibimos, cómo nos significamos y con base en ello impulsar los cambios. Cambios sustanciales hacia la calidad de vida.

En este texto me he propuesto la tarea de tratar de esclarecer la ruta en la que esta Red se ha embarcado, y profundizar por qué nos es tan útil.

Desde la sociedad organizada, se pueden ver dos grandes vías que a su vez contienen múltiples caminos. La primera es la instrumental, la otra es la subjetiva. Sin embargo, ambas vías al final se encuentran, pues ambas buscan mejorar la calidad de vida.

Con un poco de historia

Los Cómo Vamos surgen en Bogotá, Colombia, en  una sociedad necesitada de acciones frente a la tragedia humana. En 1991 se plantea en la Constitución colombiana mecanismos de participación ciudadana, pero en 1997 en un contexto electoral nacional, se implanta un mecanismo ciudadano para evaluar las promesas de campaña: Bogotá Cómo Vamos.

Las conquistas ciudadanas de este instituto han llevado a la creación del sistema de Contraloría Social desde el 2003 (este es otro asunto que requiere su especial atención). Actualmente este modelo se ha replicado en varias ciudades de América Latina.

Evaluar lo público

La tarea es evaluar lo público: tanto el cómo se producen los bienes públicos, como el cómo se preservan los bienes comunes, siempre frente a una propensión a su privatización.

La primera evaluación requiere de indicadores de la función pública, es una evaluación de medios y fines: qué quieres lograr y con qué recursos lo vas a lograr. Para ello se requiere de información fehaciente y de primera mano, esa que genera el gobierno, la información pública. Hacerla libre o  generarla con recursos ciudadanos son asuntos pendientes. El que estemos acostumbrados a que el gobierno no no la proporcione, es parte de éste asunto.

En cuanto al tema de cómo preservar los bienes comunes, cómo se regulan y reproducen, esta parte es aún más compleja pues no sólo se requiere de eficiencia y eficacia de la acción pública, sino de la transformación de hábitos ciudadanos.

La utilidad de una encuesta de percepción, como la de Jalisco Cómo Vamos radica en intentar desenredar, comprender, aprehendernos como sociedad: ¿quiénes somos?, ¿qué valoramos? y ¿cómo interactuamos? de lo público y con lo público, pero en sus acepción amplia, y por supuesto en la espacial.

Con un ejemplo creo que será más sencillo. La encuesta pregunta sobre la calidad de su calle… la respuesta será intrascendente si la noción de calidad de la calle de usted, es diametralmente diferente que mi concepto de calidad de calle.

Entonces lo importante a indagar es cuál es la noción común de calidad de calle. Sólo a partir de ahí podemos preguntar si nuestros hábitos cotidianos reproducen esta calidad de calle.

Después de cada encuesta

Lo importante es lo que sigue. Una vez que nos hemos aproximado a nuestra realidad, que hemos identificado nuestras prácticas, y que hemos valorado lo que no nos gusta y encontramos nocivo, viene una gran campaña para transformarnos. Sigue la apuesta por el diálogo para cambiar lo que no nos gusta de nosotros mismos.

Bogotá eligió en un primer momento la “Vida es Sagrada”: el problema radica en conocer cuál es el problema central y resolverlo de forma acuciosa. Trabajar con el imaginario colectivo para transformar hábitos.

La calidad de la calle dependerá sí, de su condición física pero también de nuestra apropiación, y esto es necesario construirlo.

Trabajar con lo simbólico es tan importante como trabajar con la efectividad política, ambas tareas nos deben conducir a otra realidad.

Justicia, sustentabilidad, y democracia no nos garantiza un sentimiento de felicidad, pero cómo se acerca.

Las opiniones expresadas por nuestros colaboradores son a título personal y no necesariamente reflejan la postura de Jalisco Cómo Vamos.

Luis Fernando Álvarez Villalobos

Luis Fernando Álvarez Villalobos

Integrante del Equipo Temático de Desarrollo Urbano. Es profesor investigador de economía urbana en la UdeG. Economista, urbanista por la Universidad de Católica de Lovaina. Tiene experiencia de 20 años en investigación y consultoría en planificación urbana y es docente en diversas universidades. Es promotor de la Organización Civil “Civitas Taller de Gobernanza”.

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Luis Fernando Álvarez Villalobos

Integrante del Equipo Temático de Desarrollo Urbano. Es profesor investigador de economía urbana en la UdeG. Economista, urbanista por la Universidad de Católica de Lovaina. Tiene experiencia de 20 años en investigación y consultoría en planificación urbana y es docente en diversas universidades. Es promotor de la Organización Civil “Civitas Taller de Gobernanza”.

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